Los peores presagios se han cernido sobre la economía española. La credibilidad económica de los socialistas españoles ha vuelto a saltar a la palestra con los datos económicos del pasado año en España.
El gobierno del PP ha hecho los deberes de forma exquisita con la UE, calificativo que no ha sido gratuito de la UE con España, como corresponde a una nación moderna y solidaria con sus socios. Por ello, la Oficina de Estadística Comunitaria, Eurostar ha certificado que el déficit publico de España el año pasado ascendió, tal como había anunciado el actual Gobierno, al 8,5 por ciento del PIB, el tercero mas alto de la Unión Europea solo superado por Irlanda y Grecia.
La UE confirma que las cuentas presentadas por Rajoy son “ciertas y reales”, en contra de lo que venian manifestando destacados miembros económicos del PSOE, que rebajaban el déficit al 6 por ciento, así como hizo el propio Zapatero, que le traslado a Rajoy ese dato. Los socialistas españoles, una vez mas, han dan muestras de un cinismo económico que los aleja de la realidad que esta viviendo nuestro país y, lo que es peor, aleja a nuestro país de alcanzar una recuperación económica rápida y hace necesarios mas ajustes para evitar la quiebra de España por la nefasta “herencia” socialista.
Efectivamente, el gobierno actual ha recibido “la peor herencia” que haya recibido cualquier otro gobierno en la reciente historia de España, añadiendo que, los socialistas en vez de apoyar las medidas del Gobierno actual y que nos vienen impuestas por los mercados y gobiernos económico europeos (de los que nos hemos venido beneficiando con sus ayudas en los últimos lustros) mantienen una actitud impropia de una oposición útil, democrática y en defensa de los intereses generales a expensas de ganar un anacrónico populismo “cañero”.
El no apoyar los socialistas en el Congreso la Ley de Estabilidad Presupuestaria, le hace un flaco favor a nuestra credibilidad económica en el exterior, muy necesaria en esta fase de ajustes. Al parecer, van a ser ciertas las criticas a los socialistas españoles de “que no tienen ningún interés en que España salga adelante”. Estas criticas lo avalan su cinismo económico, cuando hace uno días, el Grupo socialista en el Parlamento Europeo votó en contra de “los intereses de empresas españolas en Argentina”, a raíz del conflicto por la expropiación de la Cia. YPF. Así, tal suena.
La actitud del PSOE intentando de alarmar o calentar el ambiente es absolutamente irresponsable, su posición por el ajuste en sanidad es a todas luces injusto, puesto lo que se pretende es eliminar el riesgo real de “quiebra” al que hubiera llegado de mantener el sistema mantenido por los socialistas de forma totalmente artificial y política.
Seguramente España saldrá de esta situación heredada. Seguramente España volverá a crecer económicamente, generará empleo y riqueza. Seguro, pero por desgracia será sin el importante apoyo de la oposición socialista que retrasará este despegue. Una desgracia para todos.
Va a ser cierto que la democracia española esta inconclusa. En países de nuestro entorno cuando un partido político es desalojado del gobierno al día siguiente esta apoyado al gobierno entrante en políticas de estado. Las felicitaciones y puesta a disposición del vencedor no son gratuitas. En nuestra país, por desgracia, esto no sucede, y lo vemos con la oposición incendiaria que le esta haciendo el Psoe al gobierno del PP desde el minuto uno de la elección.
El Psoe, se ha convertido en los incendiarios de una situación explosiva de España. Los que han provocado el incendio pretenden avivarlo con una política desquiciada que nos puede llevar a la helenización de España, al hundimiento de sus mercados y a la destrucción de su economía por generaciones venideras. Deslealtad política al país y a todos sus ciudadanos es la acción que han tomado la oposición socialista.
Deberíamos recordar a los dirigentes socialistas que nos encontramos en la situación actual por la herencia envenenada que el gobierno de Rajoy ha recibido del de Zapatero, ya que sus numerosos errores de bulto en el control de la macroeconomía y en el retraso de la toma de decisiones, cuando empezó la recesión económica, allá por el año 2008 ese gobierno socialista no movió un ápice de su nefasta política económica hasta el final de la legislatura, incluso llegaron a maquillar el crecimiento en porcentajes irreales para cualquier observador económico, cuando estábamos ya en recesión. Esas previsiones económicas han sido los que los mercados internacionales han ido castigando continuamente por su nefasta capacidad de improvisación de ese gobierno.
Si nefastos eran los pronósticos económicos los laborales lo eran peor. El gobierno socialista pensó que la tasa de desempleo jamás sobrepasaría la “línea roja” del 20%, y los datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) sitúa la media del año 2011 en el
21,6%, descendiendo el empleo en 1,7%, cuando el equipo de Elena Salgado, una vez mas se equivocaba, anticipando un aumento del mismo del 0,3%.
Los peores pronósticos del Ejecutivo socialista se han cumplido para nuestra desgracia por exceso. El déficit ha pasado de un escaso 6%, fijado y casi jurado por los socialista en el traspaso de poderes a los populares, a más de un 8%, tras un exhaustivo examen del nuevo gobierno, con estos datos, cumplir con los compromisos presupuestarios que nos marca Bruselas (reducción del déficit del 8% al 4,4%) se hace imprescindible para el futuro de nuestro país.
Esta claro en esta situación quienes son los auténticos responsables, al igual que esta muy claro quienes fueron, primero los artífices y posteriormente los incendiarios irresponsables de una situación económica-laboral-social que los agoreros de España esperaban y el gobierno actual esta dispuesto a disipar para su pronta recuperación.
Si pacta o no PSOE-IUCA para alcanzar un gobierno estable de Andalucía, en cualquier caso no va a ser una legislatura al uso andaluz. Cualquier norma que llegue al Parlamento, será defendida en tierra batida y sesión a sesión por los Grupos parlamentarios.
El hecho de haber obtenido el PP mayoría simple, no le hace perdedor de nada. Todo lo contrario, quien gobierne (sino es el propio PP), deberá contar con los populares para hacer gobernable esta Región en mayor o menor medida, ya que 50 parlamentarios son aval suficiente para que así sea.
El propio alcalde de Marinaleda, el famoso Sánchez Gordillo, ya esta condicionando el apoyo al Psoe a que las bases de la coalición aprueben su apoyo, en forma de coalición gubernamental o simplemente para que se pueda formar un gobierno socialista. En cualquier caso, estas posibilidades -según siempre el líder sindical y alcalde- pasa por la creación de Comisiones de investigación de las tantas y tantas diligencias judiciales abiertas por los jueces contra dirigentes socialistas. Mal podría vender IUCA su apoyo al Psoe sin estas premisas y, ciertamente como ya ha sucedido en otras ocasiones, la integración en un gobierno social-comunista le puede suponer su desaparición de la escena política por la absorción que de esa formación política haría el Psoe. Gordillo no ha perdonado a Griñan su decreto de incompatibilidad de alcalde y parlamentario, y esta va a pesar a la hora de cualquier pacto con los socialistas por parte de los seguidores del alcalde de Marinaleda. Esperemos que, de producirse la unión gubernamental social-comunista, en buena lid no defrauden aún mas a este pueblo salpicado de corruptelas y colaboren con el Gobierno de España, en las metas que este se haya puesto para retornar a nuestro país al grupo de países fuertes y decisorios en materia económica y estrategias geopolíticas, del que hace años pertenecimos.
El PP, es el partido mas votado en Andalucía, y no debe hacer dejación de esa circunstancia, puesto que si a esto se le une que gobierna en todas las capitales de Provincia, en seis de las ocho diputaciones de Andalucía y en la mayoría de las grandes ciudades andaluzas, tiene motivos suficientes para liderar con éxito la posible oposición que le ocupara en la legislatura que se inaugurará el próximo día diecisiete y dar voz a la Andalucía centrista o liberal no representada por los social-comunistas.
Rajoy, ha manifestado que “la peor política es no hacer nada” y eso es lo que debemos esperar que no pase en esta Legislatura andaluza, pues cualquier enfrentamiento de socialistas y comunistas será la inhalación de nuestra economía y nuestra tierra. Hay que reformar, pero no de cualquier manera y si IUCA es consecuente con su programa político con el que se presento a estas elecciones, no puede apoyar a un gobierno socialista con ideas absolutamente socio-liberales, pero sin contar con los ingresos para llevarla acabo. No como las reformas puestas en marcha por el gobierno Central que según los mercados internacionales y expertos económicos eran y son necesarios. Esa es la gran diferencia.
Cuando el ambiente se hace irrespirable, putrefacto y sin ventilación, urge abrir las ventanas y las puertas. Esta situación es la que ha sufrido España hasta hace bien poco y la que ha padecido y padece Andalucía hasta el día de hoy y después de treinta años de gobiernos socialistas. Los problemas por los que hoy se convocan algaradas callejeras llevan existiendo mas de cinco años, y han sido los propios gobiernos socialistas, los auténticos generadores de la base de los problemas por los que hoy ellos mismos arremeten contra el gobierno y encabezan las anunciadas protestas. Ellos han generado el mayúsculo problema laboral (más de cinco millones de parados), el problema económico (derroches, latrocinios y escándalos por doquier) o el social (memoria histórica, cultura de civilizaciones, etc).
Jamás, en esos gobiernos socialistas ha existido voluntad de cambio estructural, cuando los problemas económicos y de mercado de trabajo lo eran. Jamás se han querido enfrentar y reconocer el problema de raíz, ni ellos ni los sindicatos que ahora alzan su voz en una sospechosa complicidad. Lo que ha legislado Rajoy y su gobierno, es plantear con valentía una reforma laboral y financiera necesaria, exigida por nuestros mercados y aplaudida y creíble en Europa. Los famosos anuncios de “brotes verdes”, reiterada y únicamente avistada por Zapatero, han supuesto para este país una sangría de mas de cuatro millones de parados y la destrucción ciento de miles de empresas, y no siendo suficiente este bagaje de mal gobierno socialista, ahora nos animan esos mismos a echarnos a la calles y protestar sobre unas medidas que a criterio de todo especialistas económicos es necesarias y es útil para la regeneración de empleo y de riqueza a nuestro país.
Nada baladí son las explicaciones, conductas y normas que el ejecutivo ha mantenido sobre estas reformas, si lo son las escasamente proporcionadas por los socialistas, auténticos generadores del problema, y que ahora las critican sin aportar ninguna solución. Ni cuando gobernaban han podido recuperar la brutal perdida de empleo vivida, ni ahora son capaces de aportar idea o solución alguna.
Querer ahora hacerse pancarteros y jalear contra un gobierno amparado mayoritariamente en las urnas y convirtiendo una protesta laboral o económica en política, es un desleal a España, pues daña su imagen en los mercados exteriores y se convierten los socialistas en un autentico departamento de marketing de países competidores con el nuestro en sus distintos mercados (turístico, industrial…).
Estas algaradas que pretenden helenizar España por una simple protesta laboral, convirtiendo nuestras calles en algo muy parecido a las guerrillas callejeras y televisadas a todo el mundo, hacen un flaco favor a nuestra imagen y a nuestra economía y, desgraciadamente, nuestros socialistas en ello se han embarcado.
Esperemos que la mayoritaria sensatez de los ciudadanos se desvincule de protestas postelectorales y sean consecuentes con el resultado de unas elecciones democráticas, respetando la voluntad mayoritaria de los españoles, siendo esta lealtad aun mas exigible, cuando los sindicatos convocantes se otorgan una representación que no tienen ni en la forma (desprecian el poder legislativo) ni en el contenido (son sindicatos poco implantados en el mundo laboral, su afiliación alcanza solo al 7% de los trabajadores y, sin embargo, campan con una autoridad y legitimación que no la tienen, de la que se han ido apropiando poco a poco, chantajeando al gobierno de turno, a cambio de una mal llamada “paz social”, por la que han percibido cientos de millones de euros en subvenciones los que no han estado sometidos a fiscalización alguna y además con prebendas en empresas a sus afiliados y liberados del todo punto inadmisibles para una economía moderna), estos mismos convocan manifestaciones en una fecha tan poco señalada para algaradas como el 11-M, que sigue siendo recordada como una fecha maldita en la memoria de todos los españoles, que sigue siendo una fecha para el recogimiento y el recuerdo del mayor atentado sufrido por España. En esa fecha en Madrid, fueron victimas de varios atentados terroristas miles de ciudadanos españoles con el trágico resultado de 192 muertos. Mala fecha la escogida por los sindicatos para manifestarse a no ser que pretendan encender otras mechas que nada tienen que ver con su objetivo sindical.
Ósea, mal huele en todo esto, entre “manifas” y huelgas generales enmascaradas como sindicales cuando lo son políticas, que pretenden mantenerles en un poder y con unas prebendas que no le corresponden, o entre escándalo y escándalo económico en la Junta Andalucía gobernada por los socialistas con una política que ha creado mas de un millón de parados en nuestra Región es obvio que necesitamos de aire limpio y un cambio que nos de la posibilidad de hacer variar toda una cadena de errores y delincuencia de la que los tribunales ya dirán y condenaran lo que en derecho proceda.
La reciente reforma laboral aprobada por el Consejo de Ministros el pasado viernes, era necesaria. Lo era y es, porque todo lo que genere destrucción de empleo y confrontación no sirve, y esta claro que na normativa que viene enraizada con leyes de hace cuarenta años es imposible que genere empleo en la actualidad.
El mercado laboral, como la economía nacional, es algo “vivo” y en constante evolución, más en la época en que vivimos de “globalización” e internacionalización de mercados, donde priman la agilidad, flexibilidad y competitividad.
La nueva norma, que será sometida para su aprobación al Parlamento soberano, para que los grupos políticos puedan hacer propuestas o mejoras de la misma, tiene como grandes ejes; la reforma de la negociación colectiva, la flexibilidad laboral de la empresas para afrontar situaciones adversas o la nueva regulación de los contratos formativos a jóvenes.
Hemos tenido que esperar a tener un gobierno fuerte, salido de las urnas, y con los apoyos necesarios de casi todos los agentes sociales y económicos, para emprender esta reforma exigida por nuestros socios europeos para que la sangría actual de desempleo cese y comience la deseada recuperación de creación de empleo de nuestra, cada vez más, paupérrima economía, la cual ponía en peligro la paz social y la sociedad del bienestar, alcanzados con el esfuerzo de todos los ciudadanos durante muchos años de bonanza económica y otras peores.
Esta reforma, y su posterior Ley, de seguro que vendrá acompañada de otras normas que ayuden a la creación empleo. Una reforma por si sola no crea empleo pero esta tiene el objetivo de modernizar una legislación rígida que no admitía a adecuar la estructura empresarial a cada momento económico de una economía cada vez más cambiante.
Que los sindicatos estén amagando con amenazas de huelgas contra esta reforma, no es de extrañar, le quitan competencias que antes tenían de forma omnipresente y quizás su amenaza no tenga la intensidad y seguimiento que intentan demostrar. Han quedado muy desvirtuados por la poca eficacia demostrada desde el inicio, hace años, de esta macabra escalada de paro sin ninguna propuesta ni arrebato de protesta. Al parecer, su subsistencia (vía cuantiosas subvenciones gubernamentales ciertamente opacas) prevalecía en contra de la defensa de los intereses del resto de los trabajadores. Su credibilidad, día a día, ha ido retrocediendo a la vez que aumentaba los indices de desempleo. Los ciudadanos de este país no están por ninguna crispación social planteada por motivos políticos y no económicos o puramente sindicales, más aun cuando venimos del cierre de un ciclo político que no nos ha aportado nada, que nos ha hecho mas pobres y nos ha llevado a más de cinco millones de parados. Estamos en tiempo de negociar, aportar y no amenazar sin esperar a resultados efectivos.
Finalmente, esta es una reforma necesaria, estudiada y exigida por los mercados, por la propia economía globalizada y por esos cinco de millones de desempleados que exigen una respuesta inmediata a su caótica situación.
Por suerte o por desgracia, a los que están fuera de Andalucía su situación les proporciona una perspectiva neutral y global para evaluar la actual situación andaluza.
Mi amigo Luis, me hace la siguiente reflexión; un segmento de población de edades comprendidas entre treinta y cuarenta y cinco años, que jamás han conocido ninguna restricción económica, al menos de tener sus necesidades básicas de alimentación y abrigo cubiertas. Estas personas vivieron en una España en que se podía beber en la calle, comer hamburguesas XXL, y prácticamente hacer lo que le venia en gana, debido a la inhibición de las fuerzas de orden, en la época vistas como una rémora de un régimen dictatorial que había que tener “atada y bien atada”. Al acabar sus estudios medios , eran aplaudidos en su entorno familiar, especialmente en los casos en que los padres proyectaban en sus vástagos la vida que deseaban haber tenido, pero no pudo ser.
Tampoco había estrecheces en esta época de estudios Universitarios por las mismas razones enumeradas anteriormente. La finalización de sus estudios e incorporación al mercado laboral, a la vida laboral, dio lugar a la llamada “generación Prozac”, personas que se sentían engañadas, desilusionadas, sin motivación para ejercer la carrera que le hubiera “tocado”. Poco a poco, se fueron adoptando a la nueva situación, que les garantizaba, al menos poder mantener el ritmo de vida que habían mantenido en su adolescencia y juventud.
Este grupo de personas, durante esta crisis, de como su salario se disminuye, aumentan los impuestos, las exigencias a nivel laboral crecen progresivamente, convirtiendo su entorno profesional en una “selva” donde únicamente sobreviven los mejores preparados. En resumen: ven como “su” mundo se desmorona.
Intentan encontrar culpables: Europa, los políticos, la Globalización. Solo necesitan un saco de arena para liberar su furia.
En este contexto se busca a un líder, el líder, en estricto sentido de la palabra, que debe tener una adecuada formación y capacidad de empatía. Una persona en la que cada ciudadano se sienta identificado. El perfil de este líder “estándar” tiene una serie de características definitorias: disciplinado con su partido, metódico, exigente consigo mismo ,la convicción (o sensación, o background psicológico) de que es la persona destinada a dirigirlos.
Al acceder al poder, nuestro líder, tendrá acceso a la información real acerca de la situación de la Región y, siguiendo, su compromiso y su destino, comienza a recortar y controlar para conseguir que tan desordenado sistema se adapte a su perfeccionismo.
Este ultimo “hit”, le llevara a ejecutar su programa con mejores o peores resultados, si tiene capacidad de controlar a las masas, que no es el caso. En caso contrario su depresión le llevara a lo peor, la trasapería que es lo que, al parecer, ha sucedido en nuestra tierra, Andalucía. Una pena que esto haya sucedido y se hayan perdido tantas oportunidades de situarla donde hubiera correspondido después de treinta años en el gobierno.