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Luis Miguel Aguilar (economista): “Estoy en contra de las prejubilaciones y creo que es desperdiciar un capital humano impagable”
granada ante el 29s
L. Martí y P. Escribano
Luis Miguel Aguilar, secretario del colegio de Economistas de Granada, trabaja en la oficina de empresas de CajaGranada, opina sobre los recortes salariales y cómo afectará la reforma laboral al mercado español.
GD. -El Gobierno se queda solo en la aprobación de la reforma laboral y en el decreto de los recortes. ¿Una huelga general secundada por los trabajadores puede forzar elecciones anticipadas?
L.M.A.. -No creo que la huelga sea un éxito de movilización ni que tenga la suficiente repercusión. Si algo puede abocar a unas elecciones anticipadas sería la evolución negativa de la economía, que cabe que
se deteriore aún más de lo que está y que podría ser el detonante de la ruptura de Gobierno. En definitiva, el 29S no sería factor clave en ningún caso y no pronostico una alta movilización.
GD. -La sociedad reclama pactos para salir de la crisis, ¿no existe ningún punto en común entre sindicatos, patronal y partidos para alcanzar un acuerdo base en el sistema laboral?
L.M.A. -Debería haber una capacidad de alcanzar un acuerdo por el bien de todos, pero a la vista está que falta voluntad entre las partes para que haya un mínimo consenso, unos puntos básicos sobre los que
cimentar una reforma laboral. Además, han roto el Pacto de Toledo que era un acuerdo base que tenían políticos y sindicatos. Es difícil que haya acuerdo cuando las reformas que está haciendo el
Gobierno repercuten sobre las clases medias y las clases medias-bajas, a través de impuestos directos e indirectos, tanto en la bajada en un porcentaje de sueldo en los funcionarios como en la subida del IVA o el la congelación de las pensiones, porque lo de la reforma fiscal a las rentas altas no deja de ser mera demagogia y no se ha concretado nada. El coste de la reducción de déficit está recayendo las rentas medias, y esto tendrá también su efecto sobre el consumo. El problemas de las medidas anti-déficit que está tomando el Gobierno, que ni son de suficiente calado ni se concretan.
GD. -¿Existe una fórmula para alargar la edad de jubilación a los 67 y a la vez promover los retiros incentivados y las prejubilaciones?
L.M.A. -Existen, y se podrían crear fórmulas imaginativas para compatibilizarlas. De hecho, estoy en contra de las prejubilaciones y creo que es desperdiciar un capital humano impagable. Los trabajadores de 60 años han demostrado su valía, tienen experiencia y conocimientos, y no sólo son apartados de la vida
laboral, sino que sus retiros tienen un coste sobre las cuentas de la seguridad social y de las empresas. Lo de jubilarse o prejubilarse debería de ser una decisión personal y voluntaria, según las
circunstancias de cada uno le convendrá o no. Por inquietud, por estar ocupado o porque consideras que tienes cosas que aportar creo que debería contemplarse la opción de seguir trabajando. Se trata de
buscar fórmulas de incentivación tanto a los trabajadores como a los empleados que prefieren alargar su vida laboral, recuerdo que la jubilación es una carga económica para el Estado, que debe sufragar el sistema de pensiones. Alargar la edad de jubilación es una medida necesaria.
Puede que las cuentas de la seguridad social estén ahora mismo saneadas, pero las previsiones hacen que necesariamente su tendencia sea a deteriorarse. Habrá que ver cuántos pensionistas tiene que sufragar cada trabajador. En definitiva, mediante exenciones fiscales para las empresas acompañadas de alguna bonificación para el trabajador debería de promoverse la permanencia en el puesto de trabajo por lo anteriormente dicho, que el capital humano de las personas de 65 ó 67 años es muy valioso, por la experiencia y los conocimientos.
GD. -¿Está intervenida la economía española?
L.M.A. -Indudablemente que sí. Europa va a marcar las directrices de las economías de su entorno, independencia va a haber muy poca. Esto se refleja por ejemplo en que los países ya no tienen el control sobre su moneda, ya no pueden devaluar su moneda como medida para bajar los precios, por ejemplo. Se trata de una economía conectada, globalizada.
Las muestras de aprobación o rechazo de las medidas que ponga en marcha el Gobierno van a ser decisivas en que salgan adelante o no. Va a ser el núcleo duro de Europa, Alemania, Francia e Inglaterra, quien
nos diga qué podemos o qué no podemos hacer en nuestra economía. Evidentemente, serán Merkel –Ángela, la presidenta de Alemania- Nicolás Sarkozy –primer ministro francés- y Obama –presidente de EE.UU- quien apruebe o desapruebe las reformas que se tomen en España, bajo el mismo argumento que decía antes, cuando las economías mundiales están conectadas todas los eslabones de la cadena son
importantes, y España es uno más.
GD.-Hace una semana Italia publicó una lista de monumentos vendibles ¿Puede pasar algo similar en España?
L.M.A. -¿Vender nuestro patrimonio? Eso sería muy duro, pero es posible, dependerá de cómo seamos capaces de contener el déficit. Esperemos que no se llegue a tal extremo.
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